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Uno de los riesgos siempre presentes en Omaha Hi/Lo es ganar sólo una cuarta parte del bote. Esto suele suceder porque muchas veces hay 2 jugadores que empatan la mano baja, mientras 1 sólo jugador tiene la mejor mano alta. Podemos evitar esas situaciones, si prestamos mayor atención a nuestro juego.

La situación más común en la que conseguimos sólo ¼ del bote en Omaha es cuando una de las cartas bajas para armar nuestra mano aparece en una de las últimas calles. Pero hay otra situación habitual, y es cuando tenemos As-2 o As-3 y tenemos que esperar para ver si el flop nos trae una carta para nuestro proyecto. Es probable que nos encontremos con que otro jugador también armo su mano con las mismas cartas, mientras que otro jugador con un par se queda con la mano alta.

Para asegurarnos de que no quedaremos en mala situación para la mano baja, siempre debemos jugar en última posición, y tener algo más que As-2 en nuestra mano inicial: un par, u otra carta baja. Una mano con dos conectores del mismo palo + otra carta baja puede darnos la posibilidad de ganar el bote alto, además del bajo. Actuar en último lugar nos permite tener información acerca de nuestros rivales antes de poner nuestras apuestas. Si tenemos sólo As-2 en un bote multijugador, y el flop trae cartas coordinadas, es muy probable que terminemos compartiendo el bote.

Las apuestas de nuestros rivales nos darán una idea de su mano, antes y después del flop. Un ejemplo habitual es el rival que sube la apesta con una buena mano, pero sólo ve las apuestas del resto cuando no tiene una gran mano inicial. Los flops bajos coordinados, como 5-6-8, junto con las apuestas de nuestros rivales, nos dará una idea bastante clara de lo que tienen en la mano. Si alguien sube la apuesta con ese flop, es casi seguro de que tiene una mano mejor que nuestro As-2.

No siempre podremos evitar compartir el bote bajo, pero si seleccionamos cuidadosamente la mano inicial, jugamos sólo en última posición, y prestamos atención a las apuestas de nuestros rivales, probablemente disminuiremos el riego de quedarnos con sólo ¼ del bote.

El juego de poker short-handed requiere, de por sí, una estrategia diferente a la de los juegos de poker full ring. Pero, además, tiene otra característica: vamos a tener que ir ajustando nuestro juego a medida que nuestros oponentes vayan dejando la mesa y haya en total 4 ó 3 jugadores.

Cuando estamos en una mesa de 6 jugadores, el mejor modo de comenzar es jugando manos iniciales relativamente altas, como A-J o superior, o pares por encima de 7s u 8s (cuando estamos en posición temprana). Pero cuando comienza a haber deserciones en la mesa, podemos ampliar levemente nuestro rango de manos iniciales.

En general, podemos apostar con cualquier mano del mismo palo por encima de J-10 cuando hay 5 jugadores. Y cuando quedan 4, prácticamente cualquier mano es buena para jugar.

Tener la capacidad de ajustar el juego puede convertir a jugadores perdedores en jugadores ganadores. También puede resultar en un desastre para aquellos jugadores que no pueden ajustar adecuadamente el juego, y pasan de jugar tight a subir la apuesta con cualquier mano.

Cuando estamos en una mesa de 4 jugadores trataremos de presionar sobre las ciegas y jugar con, virtualmente, cualquier par de cartas que sean razonablemente buenas. De ese modo tendremos más posibilidades de sumar fichas a nuestro stack.

En general, haremos muchas apuestas de continuación en el flop e, incluso si ven nuestras apuestas, seguiremos hasta el turn. La clave para conseguir beneficios, cuando nuestros oponentes comienzan a dejar la mesa, es ampliar nuestro rango de manos pero jugar a conciencia. Cuando somos capaces de leer a nuestros rivales y la situación de la mesa, especialmente en límites bajos, podemos sacar gran provecho de este tipo de juegos de poker. El juego agresivo es una de las claves para ganar en mesas short-handed.

Para aquellos jugadores de poker impacientes, ansiosos, o que, simplemente, se aburren de esperar entre mano y mano y entre partida y partida, existe la solución perfecta: el Rush Poker. Esta modalidad de juego es mucho más animada, divertida y, claro, mucho más rápida. Básicamente, cada vez que abandonamos nos encontraremos sentados de inmediato en una nueva mesa, sin tiempo de espera. Además, el Rush Poker incluye una función de quick-fold, un botón en el que podemos hacer click en cuanto recibimos la mano, sin tener que esperar nuestro turno para foldear.

La diferencia más inmediata con otras modalidades del poker es que no hay historial de manos en cada mesa que jugamos. Como estamos cambiando de mesa continuamente, no hay registros de juego de nuestros rivales a los que podamos recurrir para conocer su estilo de juego. No sabemos nada de lo que hicieron antes de llegar nosotros a la mesa, lo que implica que no sabemos si son fish o genios del poker. Por supuesto, ellos tampoco saben nada acerca de nosotros.

Todo esto impide que elaboremos estrategia alguna, ya que no tenemos la menor idea de cómo juegan nuestros rivales. Entonces, lo mejor será jugar simplemente poker ABC, poker de manual, usando la estrategia básica simple, sin complicarnos. De todos modos, nunca tendremos necesidad y, mucho menos, oportunidad, de hacer ningún ajuste. Como tampoco la tienen el resto de los jugadores en la mesa.

Lo mejor es jugar como si fuéramos principiantes: sólo las mejores manos, pares altos, y poco más que eso. Ese es el modo en que conseguiremos ganar dinero en rush poker. Además, tenemos la ventaja de los botones fold y quick fold, lo que significa que no necesitamos esperar a conseguir buenas manos: simplemente nos vamos. Si estamos en una mesa con 6 u 8 jugadores más, en la ciega pequeña, ¿vale la pena esperar que todos jueguen para ver si podemos robar las ciegas? Realmente no, lo mejor es pasar a otra mesa y listo. Las manos marginales no existen en Rush Poker, sólo las buenas manos.

Sabiendo que existe esta opción, esto nos sirve para hacer una deducción rápida sobre la mano de nuestros rivales: si alguien tiene la opción rápida de abandonar pero, no sólo no lo hace, sino que además ve nuestra subida, hay dos posibilidades: o no sabe nada de poker, o tiene una mano muy buena. La decisión de qué hacer con él/ella es nuestra.

La única opción en la que no podemos usar el botón de quick-fold es cuando estamos en la ciega grande, simplemente porque tenemos que tratar de recuperar el dinero que pusimos. Tendremos que esperar a que alguien haga una re-subida y hacer una tercera apuesta liviana, sin arriesgar demasiado.

Lo que debemos tener en cuenta al jugar Rush Poker, es que hay una diferencia importante entre las mesas full ring y las short handed: en estas últimas, todo ocurre tan velozmente que, a veces, no tenemos ni tiempo de usar la opción quick fold cuando ya es nuestro turno de jugar.

El Rush Poker necesita algo de práctica para adaptarnos al ritmo, y concentración para no perder el foco en los cambios de mesa. Si conseguimos adaptarnos, y jugamos por el manual, tenemos una alta probabilidad de conseguir buenas ganancias.

Está claro que comenzar a jugar una mano sabiendo que no ganaremos le quita parte de la diversión al juego. También es cierto que el poker es, en cierto modo, una especie de “lucha” entre el deseo de divertirnos y el de ganar dinero.

Podríamos arriesgarnos a decir que, muchas veces, el mal poker es más divertido que el buen poker. Hay excepciones, claro, pero ganar tiende a ser algo aburrido, especialmente si no implica ningún desafío. Por otro lado, si tenemos una mano no demasiado buena, pero logramos usar una estrategia que nos permita ganar, aún con menos probabilidades, el juego es más entretenido. Aunque puede terminar resultando costoso.

El poker siempre tiene algo de diversión. Incluso los jugadores profesionales, que juegan cada día y durante horas, lo consideran más divertido que otros trabajos. Pero la diversión no debe ser el fin en sí mismo: queremos ganar en el poker para ganar dinero, no para divertirnos más. Como en cualquier otro trabajo, debemos concentrarnos en hacerlo lo mejor que podamos, y no en divertirnos más cuando lo hacemos.

Si jugamos poker para ganar buen cantidad de dinero, ya sea como un trabajo full time o uno part time, no hay nada malo en esperar que sea más divertido que otros trabajos, pero sí es equivocado aproximarnos al poker profesional suponiendo que tendremos la diversión de nuestra vida.

Muchos jugadores aficionados se confunden con respecto a este tema, especialmente si se guían por los shows de poker en tv. En estos shows, si bien todos juegan para ganar dinero, el juego es más relajado que en cualquier torneo, hay más diversión, más bromas, menos tensión. De todos modos, una jugada que, a los ojos del público, puede resultar emocionante y con mucho suspenso, para esos jugadores que vemos en la mesa no es eso: es una jugada estratégica en la que cada uno tuvo que hacer sus cálculos matemáticos, lectura del rival, deducción del rango de manos… todo lo que no vemos, y no es tan divertido.

Esto es parte de lo que deberíamos considerar si en algún momento pensamos en pasar de jugar poker por afición a poker profesional. Tener una visión realista del poker, para que luego no resulte una carga difícil de llevar.

La forma en que pueden manejar un bad beat marca una diferencia importante entre los buenos y los malos jugadores, e incluso entre los jugadores profesionales de los simplemente buenos. Evitar el tilt cuando vemos como nuestra gran mano se transforma en perdedora nos indica que estamos en el buen camino.

Varianza es el término que se utiliza para calificar a la “suerte” a corto plazo. El poker es un juego a largo plazo sujeto a subidas y bajadas en el corto plazo, debido a la incidencia del azar. Los jugadores habilidosos saben que, dada una cierta cantidad de manos, cuando ganen ganarán más que los jugadores no habilidosos, y perderán menos que éstos también.

El secreto del éxito en el poker a largo plazo es descubrir el modo de volcar las probabilidades a nuestro favor en cada mano que jugamos, usando una selección de manos apropiadas, especialmente cuando no tenemos todo a nuestro favor. Entender las matemáticas del poker nos puede servir para evaluar los riesgos. Jugar en forma agresiva, usar la ventaja que da la posición, tener control de nuestro bankroll y practicar durante horas (las salas de poker gratis son ideales para esto) son herramientas que podemos usar siempre para mejorar nuestra situación.

Aprender a evitar el tilt es otro de los elementos fundamentales que nos ahorrará mucho dinero y nos permitirá sobreponernos en situaciones en las que la mayoría de los jugadores (incluso, a veces, algunos profesionales) pierde completamente el control. Muchos tilts ocurren cuando nos toca un bad beat.

El bad beat es la situación en la que, en una mano, hay un gran favorito para ganar, y termina ganando quien tenía menos probabilidades. Los bad beats son comunes en los torneos, ya que hay muchas situaciones de all-in pre-flop provocadas por los short stack.

Un bad beat no es lo mismo que un coin flip. Un coin flip es una situación en la que ninguna de las manos es mejor que la otra (8-8 vs A-K es un coin flip). Es cierto que, si perdemos muchos coin flip sucesivos parecerá como un bad beat, pero esto es sólo probabilidades. Los bad beats suelen ser altamente frustrantes justamente porque van en contra de las probabilidades.

Pero, como decíamos, debemos incorporar la idea de que suceden, de que pueden ser bastante más habituales de lo que creemos, y de que también puede sucedernos a nosotros. Y, por más frustrante que resulte un bad beat, enojarnos sólo servirá para desequilibrarnos. Si no somos capaces de manejarlo, es mejor abandonar la mesa de inmediato, hasta recuperar el control.

Muchos jugadores de poker simplemente se sientan y juegan. No hay planeamiento previo, ni análisis, ni una estrategia que comprenda cada instancia del juego.

Pocos son los jugadores que ven el poker como un todo compuesto de distintos elementos, cada uno de los cuales necesita de revisión y análisis, de planeamiento estratégico y coordinación con el resto. Estos jugadores suelen ver cada mano de las partidas full ring como una unidad: olvidan la mano anterior cuando reciben una nueva. Lo que no perciben es que el modo en que jugamos cada una de nuestras manos tendrá un costo (o una retribución) en el futuro.

Cada instancia que vivimos en una partida de poker cambia o influye en el modo en que jugaremos las siguientes partidas. A veces nos suceden cosas que quedarán grabadas en nuestra mente y éstas influirán, sin duda, en nuestro ánimo y nuestro juego, la siguiente vez que nos veamos en alguna situación similar.

Un juego de poker podría ser comparado con una batalla: hay que conocer al rival, usar tácticas y estrategias, apoyarnos en las fortalezas y evitar ser atacados en nuestras debilidades. Y planificar previamente. Y aunque nuestro juego se apoya, indefectiblemente, en lo que mejor sabemos hacer (nuestras fortalezas) es vital que trabajemos sobre nuestras debilidades.

El trabajo previo, en el poker, requiere, justamente, trabajar sobre nuestras debilidades. Leer, aprender y practicar especialmente aquellas jugadas en las que tenemos dificultades. De este modo siempre limitaremos los daños que podemos llegar a sufrir.

Todos los jugadores de poker han escuchado hablar de odds y saben de qué se trata. Conocemos las implied odds (probabilidades implícitas), las pot odds (probabilidades del bote), pero hay un tipo de odds poco conocido: se trata de las effective odds (probabilidades efectivas). Es un concepto bastante avanzado y puede ayudar, definitivamente, a mejorar el juego de cualquier jugador promedio.

Las effective odds representan la parte proporcional del total de dinero que esperamos ganar si hacemos con nuestra mano el total de apuestas que deberemos ver para llegar al final de la ronda, a partir del momento en que hacemos el cálculo.

Para simplificar un poco, vamos a usar un ejemplo. Supongamos que tenemos un proyecto de escalera, el cual, de completarlo, nos daría una ganancia de 750$. Para completarlo tenemos que ver una apuesta de $100. Nuestras odds efectivas son, entonces de 7 ½ a 1. La probabilidad de armar el flush es de 1 en 3, lo que nos da una expectativa positiva, por lo que deberíamos ver la apuesta.

Lo que indican las probabilidades efectivas, entonces, es cuáles son las odds a partir de las cuáles vale la pena ver una apuesta. .Con el mismo ejemplo anterior, si tuviéramos que poner $500 para ver una apuesta y tratar de completar nuestro proyecto, nuestras probabilidades efectivas serían 7.5 a 5; sabiendo que conseguiremos el flush 1 de cada 3 veces, al expectativa es negativa, por lo que deberíamos abandonar.

Las probabilidades efectivas pueden parecer algo complicadas al principio, e incluso inútiles, cuando comencemos a usarlas. Pero luego de un tiempo no sólo nos resultará fácil calcularlas, sino que comenzaremos a ver su utilidad. Y notaremos, también, cómo mejoran nuestros resultados.

En los juegos de Texas Hold’em no es tan difícil decidir cuándo ver o no una apuesta: cuando nuestras probabilidades de ganar la mano son buenas (simplificando las cosas, claro). Si no es así, abandonamos la mano. En otras palabras, si determinamos que tenemos una probabilidad de 4 a 1 de ganar una mano, y necesitamos poner $20 para ver la apuesta, y podemos llegar a ganar $100, entonces vemos.

La diferencia entre las odds que obtenernos y las verdaderas odds es lo que se denomina valor esperado (EV). Si sólo hay $60 en el bote y vemos, nuestro valor esperado sería negativo, porque después de 4 apuestas iguales estaríamos -$20. Por supuesto, esto no sucede exactamente de este modo en la realidad, pero si extendiéramos la situación en el timepo, este sería el resultado que conseguiríamos.

En los torneos la situación cambia. Si apostamos todas nuestras fichas y perdemos, quedamos afuera. Más aún, en los torneos el valor de nuestras fichas decrece a medida que las ciegas aumentan. Esto implica que el valor esperado es diferente en ambas situaciones.

Una teoría dice que, en los torneos, sólo debemos hacer all-in cuando nuestro VE es muy alto y no arriesgarnos cuando el margen es pequeño., como 54-46, algo que normalmente sí haríamos en las partidas por dinero. Pero otras teorías dicen que, al ser tan veloz el aumento de las ciegas, no hay tiempo para esperar a que el VE sea alto, porque nos quedaremos sin fichas sólo por pagar ciegas. Por lo tanto, debemos tratar de sacar ventaja de donde podamos.

En las etapas finales de los torneos, debemos considerar más que el VE, dado que los premios suelen ser sólo para los primeros puestos, y hay una gran diferencia de dinero entre el 1º puesto y el 4º, por ejemplo. Si podemos eliminar jugadores con poco riesgo, deberíamos hacerlo aunque el VE sea negativo.

El tema de si salir o no de un juego (y cuándo y cómo) ha sido y es largamente discutido en el ámbito del poker. Opiniones hay muchas, de las más diversas. Tommy Angelo, especialista en poker y autor del libro Elements of poker, comenta que, en su juventud, abandonaba cuando se quedaba sin dinero y ya no conseguía que nadie le prestara.

Muchos jugadores no tienen ninguna regla para esta situación, salvo sus propias estimaciones sobre el margen de ganancia que puedan tener en un juego determinado. Probablemente, si somos grandes jugadores, bastará con esa estimación: si creemos que podemos ganar, seguiremos jugando. Claro que la mayoría de los jugadores no son profesionales, y no es ése el modo en que un jugador no profesional toma sus decisiones con respecto al juego. Para el jugador profesional el poker es su trabajo; para el no profesional es un hobby.

Una de las definiciones más repetidas del poker es que se trata de un juego de decisiones. Las decisiones tienen que ver con subir, abandonar o ver. Y con cuándo y dónde jugar, en qué mesa, qué variante del poker… y también con salirnos del juego. Los jugadores más exitosos son más prudentes en su juego, en cualquiera de las situaciones mencionadas. Tienen mayor habilidad para seleccionar el juego y la mesa, pueden leer mejor a sus rivales, suben cuando es apropiado. Y saben cuando retirarse.

Entonces, cabría preguntarnos: ¿qué es lo que hace que sea tan difícil tomar la decisión de abandonar la mesa? No debería ser tan difícil, ya que siempre estamos en partidas y torneos que se acaban y nos vamos con naturalidad. El factor que nos impide retirarnos de una mesa en la que el resto sigue jugando es psicológico. Tiene que ver con la sensación de “recompensa” y, lo que es peor (en muchos casos), simplemente con la expectativa de obtener esa recompensa. Cuando nos retiramos de la mesa, lo que hacemos es cambiar nuestra configuración mental, la que nos hace desear seguir jugando. Se logra sencillamente cambiando el contexto, la situación.

Por supuesto que no es fácil hacerlo. Requiere de esfuerzo y autocontrol. Pero, en muchos casos, puede hacer la diferencia entre tener (todavía) un bankroll, y terminar quebrado.

Muchos jugadores de poker aspiran a convertirse en profesionales. Probablemente tomen como referente del profesional típico a alguno de los grandes: Phil Ivy, Phil Hellmut, Tom Dwane, etc. No queremos ser aguafiestas, pero estos jugadores no son, de ninguna manera, el típico profesional de poker.

Hablamos de “profesional” cuando nos referimos a alguien que vive del poker, y esto no significa, necesariamente, ganar millones. Los que superan las 6 cifras por año son menos del 1% de los pros. Por el contrario, la mayoría de los jugadores profesionales pueden llegar a ganar, si son muy buenos, entre $50.000 y $100.000 por año, cifra impresionante para la mayoría de nosotros. Esto, sin mencionar la irregularidad de los ingresos, y la posibilidad de perder mucho, mucho dinero en una mala racha, no nos garantiza el futuro, de ningún modo. Además del hecho de que la inmensa mayoría de quienes pretender ser profesionales no tienen la disciplina, la habilidad ni el bankroll suficiente para comenzar a andar el camino y mantenerse en el.

Desde el punto de vista impositivo, los jugadores de poker profesionales deben tener una cuidadosa contabilidad. Muchos jugadores de poker, algunos muy famosos, han tenido problemas con el pago de sus impuestos y sus declaraciones de ingresos.

Con respecto a la vida social y familiar, no resulta sencillo para los poker pros armonizar el juego y las relaciones. Deben viajar bastante, tienen horarios muy diferentes al del resto de la familia, y tienen poco tiempo, en general, para dedicar a sus afectos. También implica riesgos para la salud, por falta de sueño, mala alimentación, sedentarismo, etc.

De todos modos, a no desesperar, que también implica muchas ventajas que no encontraremos en otras actividades. Pero eso es tema para otro artículo.

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